martes, 2 de julio de 2013

Aprender desde el asombro

Hoy queremos compartir con vosotros las preciosas palabras de Catherine L’Ecuyer (una fantástica mujer que hemos tenido el placer de conocer) autora del libro "Educar en el asombro". Os dejamos con sus preciosas palabras para que os inspiren a educar a vuestros hijos en el asombro y la belleza por la naturaleza...


¿El aprendizaje se inicia desde dentro de la persona, o desde fuera?

Platón decía que el asombro era el principio de la filosofía. La constatación de que algo es, mientras podría no ser. Tomás de Aquino hablaba del asombro como “el deseo para el conocimiento” y Chesterton decía que “del asombro parte la llama que ilumina los cuentos de hadas”.


Por otro lado, Dan Siegel, neurocientífico americano, afirma que existe algo más allá de la organización neurológica, una realidad intangible que actúa como motor de la persona. Según él, estaríamos a la expectativa del entorno, pero no completamente dependientes de ello. Y si es así, entendemos perfectamente el mecanismo por el que los niños que juegan aprenden más fácilmente que los que están entretenidos desde fuera hacia dentro.


Cuando se plantea el aprendizaje desde fuera hacía dentro, llenando la agenda de un sinfin de actividades estructuradas, los estímulos lo hacen todo por el niño porque sustituyen al asombro. El niño se acostumbra a niveles de estímulos cada vez más altos, por lo que su entorno cotidiano finalmente les aburre.


Esfuerzo y disciplina deben ir delante del caos controlado del juego libre, a través del cual la persona aprende desde la invención y el descubrimiento. El juego libre se caracteriza por el silencio que permite la reflexión y la concentración, imprescindible para la asimilación de los aprendizajes. El ruido continuo de las pantallas impide a nuestros hijos saborear la fibra misma de la vida y asombrarse por su belleza intrínseca, menos ruidosa pero no por ello menos importante.


Así que cuando nuestros hijos se encuentran en la naturaleza, primera ventana de asombro de la infancia, y se sorprenden por el mero hecho de que la luna exista, ¡es que están filosofando! Es posible que lo veamos como una pérdida de tiempo, en el mundo frenético y utilitarista en el que estamos inmersos. Pero este asombro por lo que les rodea, es lo que les llevará a ser ingeniosos, creativos. Desde el asombro, mirarán al cielo buscando explicación por la desaparición del humo que sale de las chimeneas, acercarán las hojas a las pinzas de la tijereta para ver si se hace con ella y en la playa empezarán a inventarse tesoros por excavar. Todas estas preguntas y aventuras que parten del asombro de nuestros pequeños filósofos, si encuentran un entorno fértil en el juego libre, son el preámbulo de una reflexión todavía más profunda sobre los misterios y las leyes de nuestro mundo.

Os recomendamos de corazón el fantástico libro de Catherine, "Educar en el asombro".

Más información: Catherine L'Ecuyer
Fotografías realizadas en La Garriga de Castelladral

Enjoy the Slow Life

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